Un regalo cargado de energía

Nemmu lanzó tres rayos desde las profundidades del cosmos que cayeron sobre los cuencos sagrados llenos de arena de cuarzo ancestral, preparados por las novicias de cada uno de los templos el día del nacimiento de los tres guardianes, Arión, Menelik y Susuda. Los rayos fundieron el cuarzo, dando origen a las lágrimas de Nemmu, gemas preciosas impregnadas de una poderosa energía.


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